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02/02/2007

Micción angelical de efectos especiales

A veces, hay profesores que no están por la labor y que recelan de autos sacramentales y chorradas tradicionales varias. ¿Pero no estábamos firmando un manifiesto por la enseñanza pública laica hace un momento? -Por favor, no compares, que una cosa es eso y otra... Tampoco conviene insistir en celebraciones navideñas diferentes, con contenidos humanitarios y solidarios, que ayuden a “integrar transversalmente el currículo”. En tiempos no muy lejanos a mi buena amiga Carmen M. Matute casi se la comen por defender que eran posibles celebraciones diferentes. “¡Pero qué se ha creído ésta! Si es que ya no se respetan ni las tradiciones. ¿Adónde vamos a llegar? ¡Mala idea, mira que no queré que nazca el niño-dios!”, terminará apuntillando alguna al borde de un ataque de nervios y de la depresión.

Pero todo llega y el día del estreno también. No por nada, y fundamentalmente porque las vacaciones y el descanso de los guerreros están a la vuelta del polvorón y del niño de San Ildefonso –perdón, o de la niña- que se desgañita repartiendo números, salud y un poquito de felicidad; para que los chicos de la tele vuelvan a decir lo de siempre: Que si cayó en Sort, que si no tocó, que si... En fin, que los maestros, tienen un ojo en el belén y otro en los del bombo, por si llega el momento de mandar a paseo a más de tres. Por lo pronto el angelito que anuncia “Paz a los hombres de buena voluntad” ya está en lo más alto de la escena con sus alitas y su traje de raso blanco. ¡Si lo llegara a ver Lucía Bosé! San José y la Virgen, que acaba de dar a luz un “action man”, toman su sitio en la cueva de cartón piedra. Si no fuera porque la Virgen no deja de hurgarse en la nariz sería una postal lindísima. Una pena, al Patriarca las barbas postizas le han provocado un sarpullido menudito que ya veremos en que queda. Canta el coro de pastores. El angelito se tambalea en las alturas. Mueve las piernas como si fuera una araña que baja del techo. Sigue el movimiento de piernas. “¡Mamá, mama...!” Se rasca la entrepierna con insistencia hasta que llega lo inevitable. “¡Que no puedo más....!” No le da tiempo de terminar cuando una lluvia de orina riega las cabezas de los santos. Los pastores se sacuden la agüita amarilla y los padres alucinan en colores con un efecto de lluvia en directo. ¡Bravo, bravo! Deberían dar un premio a la maestra que absorta, anonadada por los efectos de la urea, no deja de preguntase con perdón: ¿Por qué no viviría Herodes cuando nació esta criaturita? La seño, que ya tiene claro que celebrará su onomástica el día de los santos Inocentes, mete la cabeza donde puede. Cierra el telón. De aquí al cielo.

02/02/2007 10:09 Autor: Manuel Bernal. Enlace permanente. Tema: belenes, fiestas escolares No hay comentarios. Comentar.

01/02/2007

Un Belén viviente, una odisea en un poco de espacio

No hay mente humana que sea capaz de pensar qué es montar un belén con cien extras vestidos de pastores, una docena de angelitos, tres reyes –y menos mal que no hay ninguna princesa preñada de una niña- y un Papá Noel reivindicando la República, a dos pasos del niño que hace sus necesidades al respaldo de unos pencales. Ni se lo suponen, aunque lo peor de todo son los  doscientos padres de los pastores y de los otros personajes mitológicos, los cuatrocientos y pico abuelos, el puñado de padrinos, además de unos cuantos tíos políticos, protestando porque a su ahijado en tan valiente puesta en escena, apenas se le ve una ceja y la punta del cayado con el que, si esto del rebaño fuese verdad, apacentaría a las humildes borregas. Como no lo es aprovechará para largarle un bastonazo a su amigo Christian Salvador en el momento que se ponga a tiro. –Seño, Gaspar me ha dado un palo. Triste sino el de la señorita que en  ese mismo momento está apañándole la túnica a San José, que tiene una irrefrenable necesidad de hacer pipí. Los pastores han ido llegando y ocupando metódicamente el lugar asignado mientras los padres delegados –esto es un ensayo, una sesión privada sólo para privilegiados, ya llegará el día del gran estreno- se hacen hueco en el improvisado patio de butacas como espectadores excepcionales de la ocasión. ¡Qué bien que queda mi niña de aguadora! ¡No hay un pastorcito más guapo!
01/02/2007 00:57 Autor: Manuel Bernal. Enlace permanente. Tema: belenes, fiestas escolares No hay comentarios. Comentar.


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