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El diario de los mártires

Montar el numerito y el belén

Llega la Navidad. ¿Quién será el que inventó la venta de matecados y polvorones para sacar cuartos para el viaje fin de curso? –Maestro, ¿Y no me va a comprar una? Los hay que se dejan el sueldo por no defraudar a los reyes de la clase y amontonan las cajas en la despensa con unos dulces que, dios mediante, irá colocando entre amigos y visitas sin problemas de estómago. Los alumnos con la caja de polvorones en bandolera son el anuncio de que el pobre niño Jesús volverá a nacer un año más. Aunque ya dicen que tampoco nació por estas fechas, que si los pastores, que si la estrella... Si es que al final los únicos que no son mentira son los Reyes Magos.-¿Ya dónde pensáis ir?, preguntó don Nicasio.-A Miami; y nos vamos a quedar en un hotel que está enfrente de la casa de Bisbal. -Afirmó contundente Rosarito Flores, nada que ver con La Faraona, enseñando al mundo su ortodoncia de última generación. Si la cosa no va mal, para fin de curso igual se proclama Miss Sonrisa, que es un título muy apreciado entre el personal. Su mamá, para ir atando clavos, se acaba de presentar al Consejo Escolar como representante de los abnegados padres y las sacrificadas madres que somos todos. Es una buena candidata: No habla mucho y como quiso ser maestra cuando chica, comprende y hasta apoya o se solidarizaba con los profesores o los mártires, que son casi lo mismo.Belén vivienteEn el pasillo se estaba montando la barahúnda. Los de los primeros cursos estaban preparando uno de sus ensayos del belén viviente que año tras año mata de gozo a maestros, familiares y autoridades invitadas. Es digno de ver y si usted no es capaz después de verlo de valorar adecuadamente la labor de maestros, maestrillos y demás personal al servicio de la institución, es que no tiene perdón de dios ni corazón. Póngase en el lugar de los pobres y haga números. Hay que decir también de las pobres porque lo mandan las autoridades político educativas.

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