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01/02/2007
Montar el numerito y el belén
Llega la Navidad. ¿Quién será el que inventó la venta de matecados y polvorones para sacar cuartos para el viaje fin de curso? –Maestro, ¿Y no me va a comprar una? Los hay que se dejan el sueldo por no defraudar a los reyes de la clase y amontonan las cajas en la despensa con unos dulces que, dios mediante, irá colocando entre amigos y visitas sin problemas de estómago. Los alumnos con la caja de polvorones en bandolera son el anuncio de que el pobre niño Jesús volverá a nacer un año más. Aunque ya dicen que tampoco nació por estas fechas, que si los pastores, que si la estrella... Si es que al final los únicos que no son mentira son los Reyes Magos.-¿Ya dónde pensáis ir?, preguntó don Nicasio.-A Miami; y nos vamos a quedar en un hotel que está enfrente de la casa de Bisbal. -Afirmó contundente Rosarito Flores, nada que ver con La Faraona, enseñando al mundo su ortodoncia de última generación. Si la cosa no va mal, para fin de curso igual se proclama Miss Sonrisa, que es un título muy apreciado entre el personal. Su mamá, para ir atando clavos, se acaba de presentar al Consejo Escolar como representante de los abnegados padres y las sacrificadas madres que somos todos. Es una buena candidata: No habla mucho y como quiso ser maestra cuando chica, comprende y hasta apoya o se solidarizaba con los profesores o los mártires, que son casi lo mismo.Belén vivienteEn el pasillo se estaba montando la barahúnda. Los de los primeros cursos estaban preparando uno de sus ensayos del belén viviente que año tras año mata de gozo a maestros, familiares y autoridades invitadas. Es digno de ver y si usted no es capaz después de verlo de valorar adecuadamente la labor de maestros, maestrillos y demás personal al servicio de la institución, es que no tiene perdón de dios ni corazón. Póngase en el lugar de los pobres y haga números. Hay que decir también de las pobres porque lo mandan las autoridades político educativas.
Un Belén viviente, una odisea en un poco de espacio
No hay mente humana que sea capaz de pensar qué es montar un belén con cien extras vestidos de pastores, una docena de angelitos, tres reyes –y menos mal que no hay ninguna princesa preñada de una niña- y un Papá Noel reivindicando la República, a dos pasos del niño que hace sus necesidades al respaldo de unos pencales. Ni se lo suponen, aunque lo peor de todo son los doscientos padres de los pastores y de los otros personajes mitológicos, los cuatrocientos y pico abuelos, el puñado de padrinos, además de unos cuantos tíos políticos, protestando porque a su ahijado en tan valiente puesta en escena, apenas se le ve una ceja y la punta del cayado con el que, si esto del rebaño fuese verdad, apacentaría a las humildes borregas. Como no lo es aprovechará para largarle un bastonazo a su amigo Christian Salvador en el momento que se ponga a tiro. –Seño, Gaspar me ha dado un palo. Triste sino el de la señorita que en ese mismo momento está apañándole la túnica a San José, que tiene una irrefrenable necesidad de hacer pipí. Los pastores han ido llegando y ocupando metódicamente el lugar asignado mientras los padres delegados –esto es un ensayo, una sesión privada sólo para privilegiados, ya llegará el día del gran estreno- se hacen hueco en el improvisado patio de butacas como espectadores excepcionales de la ocasión. ¡Qué bien que queda mi niña de aguadora! ¡No hay un pastorcito más guapo!
02/02/2007
Micción angelical de efectos especiales
A veces, hay profesores que no están por la labor y que recelan de autos sacramentales y chorradas tradicionales varias. ¿Pero no estábamos firmando un manifiesto por la enseñanza pública laica hace un momento? -Por favor, no compares, que una cosa es eso y otra... Tampoco conviene insistir en celebraciones navideñas diferentes, con contenidos humanitarios y solidarios, que ayuden a “integrar transversalmente el currículo”. En tiempos no muy lejanos a mi buena amiga Carmen M. Matute casi se la comen por defender que eran posibles celebraciones diferentes. “¡Pero qué se ha creído ésta! Si es que ya no se respetan ni las tradiciones. ¿Adónde vamos a llegar? ¡Mala idea, mira que no queré que nazca el niño-dios!”, terminará apuntillando alguna al borde de un ataque de nervios y de la depresión. Pero todo llega y el día del estreno también. No por nada, y fundamentalmente porque las vacaciones y el descanso de los guerreros están a la vuelta del polvorón y del niño de San Ildefonso –perdón, o de la niña- que se desgañita repartiendo números, salud y un poquito de felicidad; para que los chicos de la tele vuelvan a decir lo de siempre: Que si cayó en Sort, que si no tocó, que si... En fin, que los maestros, tienen un ojo en el belén y otro en los del bombo, por si llega el momento de mandar a paseo a más de tres. Por lo pronto el angelito que anuncia “Paz a los hombres de buena voluntad” ya está en lo más alto de la escena con sus alitas y su traje de raso blanco. ¡Si lo llegara a ver Lucía Bosé! San José y la Virgen, que acaba de dar a luz un “action man”, toman su sitio en la cueva de cartón piedra. Si no fuera porque la Virgen no deja de hurgarse en la nariz sería una postal lindísima. Una pena, al Patriarca las barbas postizas le han provocado un sarpullido menudito que ya veremos en que queda. Canta el coro de pastores. El angelito se tambalea en las alturas. Mueve las piernas como si fuera una araña que baja del techo. Sigue el movimiento de piernas. “¡Mamá, mama...!” Se rasca la entrepierna con insistencia hasta que llega lo inevitable. “¡Que no puedo más....!” No le da tiempo de terminar cuando una lluvia de orina riega las cabezas de los santos. Los pastores se sacuden la agüita amarilla y los padres alucinan en colores con un efecto de lluvia en directo. ¡Bravo, bravo! Deberían dar un premio a la maestra que absorta, anonadada por los efectos de la urea, no deja de preguntase con perdón: ¿Por qué no viviría Herodes cuando nació esta criaturita? La seño, que ya tiene claro que celebrará su onomástica el día de los santos Inocentes, mete la cabeza donde puede. Cierra el telón. De aquí al cielo.
22/02/2007
De vocación vigilante de recreos y de playas
Don Fungencio Arias Navaro es maestro de vocación. Sí, Arias Navarro, como aquel prócer de la política española que se hizo famoso por el “Franco ha muerto”. ¡Qué güay quedaría de reclamo en los móviles de la España real! Sería un éxito entre los nostálgicos. Sí, aquél de las gafas, casi todos los maestros las tienen, debe de ser porque los libros afectan a la salud, está comprobado. Ese que se está comiendo el bocata a pie de patio. ¿Lo ves? Bocadillo de chorizo y papel albal, que se decía antes del aluminio. Sí, el único que ha tirado la bolita del papel plateado a la papelera y no se ha puesto a jugar con ella. Está claro, si tiene hasta pinta de maestro. A los maestros y a las maestras se les conoce, es como si lo llevaran tatuado en la frente. No son tatuajes, son tatoos, que eres muy antiguo. Es un tío triste. Lo habrá dejado su mujer. ¿O los maestros no tienen mujer? Si tiene mujer será otra maestra. Dios los cría. Y en casa hablarán de cosas de maestros y maestras. Y pondrán verde a los niños. Y a las niñas las pondrán que no habrá por donde cogerlas. Pues ya ves. Ahí lo tienes, desayunando a la intemperie. No parece ni que sienta ni padezca. Cada vez tiene más pinta de guarda jurado. Le falta el uniforme y un parche amarillo en el brazo un poco antes del hombro. Un recreo sí y otro no guarda el patio casi como si fuera suyo. Vigila vigilante que los patios de recreo son tuyos, hubiera cantado en estos tiempos El Fari. ¿En qué pensarán los maestros y las maestras mientras hacen guardia en el patio? Ellas también hacen guardia, no se quitan ni la bata, ni el babi siquiera, es como el elemento diferenciador. Se meten las manos en los bolsillos y a mirar que te crió. ¿Qué tendrán las maestras en esos bolsillos? Me muero por saberlo. Llaves, seguro que son llaves, las maestras siempre tienen muchas.
23/02/2007
Alimento para animales con recreo
Mamá tendió sobre el tendedero mecánico su wonderbrá lavado con Norit y enjuagado con mimo en agua tibia. Desde el piso número 4, letra D, se veía el patio del colegio. Unos albañiles cambiaban en uno de los laterales unas baldosas que llevaban por lo menos cinco años esperando el cambio. “Prohibido el paso a toda persona ajena a la obra”. Lectura comprensiva. Los niños y las niñas lo habían leído sílaba a sílaba, con alguna dificultad, pero con poco o ningún éxito. “Saca la idea principal del texto”. Había propuesto el profesor. Sólo un niño escribió algo en su cuaderno: “Que no pases tío. ¿O es que no te enteras?”La sirena llenó el patio de niños enganchados al donuts, el bollicao, los emparedados de pan Bimbo y a las magdalenas Ortiz (Nada que ver con doña Letizia). Además de los niños hay media docena de maestros, entre los que está don Fulgencio, y un puñado de gorriones. Los gorriones tienen problemas de colesterol y las hormigas sabor al chocolate del loro, hacen su recolecta bañadas en cacao industrial y conservantes. Por el agujero del donut se ve la vida de otro color. El pan de molde se pega al cielo de la boca y a los comensales se le forman bolas imposibles de tragar. Los maestros escrutan el espacio vital en el que se mueven sin orden ni compás doscientas cuarenta bombas de relojería en movimiento que a medida que pasan los minutos se multiplican por dos. O por tres si no más. Eso sólo lo saben los maestros que hacen guardia de recreo. Una gozada. Va en el sueldo, exiguo pero sueldo. Los padres, salvo excepciones, saben que su hijo, es un ángel. Un ángel que necesita otro de guardia, un centinela, una sombra. ¿Se acuerdan de aquel niño que se ahogó cabeza abajo en una papelera? Los maestros todavía están vigilando y no se lo creen. Pero pasó. Siempre termina pasando algo.Mamá termina de tender sus bragas a conjunto con el sostén: “¡Esa es mi niña, no hay más que verla. No es lista ni nada. Como su madre. ¡A quién se va a parecer si no! ¡Qué gracia tiene!”
24/02/2007
Profesor al rescate, padre al ataque
La niña, que como todos los niños que se precien es un diablo con patas, traspasó las cintas de colores que separaban el patio de la obra decidida a ser feliz, a saber qué había de nuevo en el lugar. “Una losa, dos, cemento, qué ilusión”. “Niña, que no se puede pisar”. “Este es mi colegio y voy donde me da la gana”. “Niña, que te vas a hacer daño, que este no es un sitio para jugar”. “Llama a los maestros Juan que esa niña nos va a traer problemas”.-Anda Fulgencio, te tocó. –Ha dicho la directora por imperativo legal. Le tocó rescatar un angelito que está donde no debe.-Venga, sal y vete con tus amigas. -¡Mis amigas son unas pavas! –dijo ella refunfuñando. ¡Y a mí me deja so pesado, me tiene manía! ¡Qué hartura de maestro.-¡Eh... no pises ahí, que está fresco!-Venga, venga, acompáñame”. –El maestro guardia jurado invitó a la aprendiza de albañila a abandonar la obra. -Quita, que yo tengo de Reyes el play constructor y sé lo que me hago. Que me deje, so pesado. El guardia de la obra pone una sonrisa y toma de la mano a la pupila. La mamá, abnegada persiste en sus labores. En el reparto de tareas le tocó ser mujer y tiende en el cordel los calzoncillos recién centrifugados de papá. Su hombre, el rey de la creación. “Mi niña por dios, qué le está haciendo ese maestro a mi niña”. Del cuarto D a la tierra llega en un pis pas. “Que lo cojas coño, que lo cojas coño, o es que no te enteras”. En el terminal de su esposo suena la voz corralera de Belén Esteban como timbre. “¿Me oyes?, que te vengas, que un maestro... que lo he visto yo, ha arrastrado a la niña por todo el patio. ¡Que mala sangre hay que tener!”Y papá presto y servicial, se trata al fin y al cabo de la educción de su niña, deja la caña y el pincho a medias sobre la barra del bar y pone la sirena y se mueve a toda pastilla por la ciudad. Un semáforo, otro... Una urgencia es una urgencia. “Lo que digas mi amor. ¿A mi niña, a mi niña? ¿Dónde está el mal-nacido que ha maltratado a la niña de mis ojos? ¿Y aquí quién es el director?”
26/02/2007
Profesor deprimido y con el rabo entre las piernas
En el despacho del director la niña, la mamá, el maestro guarda accidental de la obra... y papá, el buen hombre tiene una sobredosis de teleseries en vena. “¡Contigo me las quería yo ver!”, vocifera como si todos fuesen sordos.Al triste profesor le dio tiempo a quitarse las gafas y mostrar su cara de iluso. Esa mañana se llevaría a casa, además de su vocación, una ristra de ostias y una tanda de patadas. “¿A mi niña, a mi niña la vas a tocar tú! No tienes güevos!” Y la princesita se sintió feliz y protegida. No entendió muy bien, pero papá había ganado la batalla. Papá era su héroe, el maestro el dragón rematado y quejumbroso sobre el suelo. Fulanito de tal, provisto de su correspondiente DNI denuncia que, zetanito de cual y maestro en el Colg... ha maltratado esta mañana a su hija, a la que ha arrastrado por el patio contra su voluntad.Zetanito de cual, con DNI y número de la Seguridad Soc..., ha sido atendido en urgencia, presentando fractura del tabique nasal, hematomas en rostro y abdomen, y contusiones de carácter leve en brazos y piernas. El paciente presenta cuadro de ansiedad y alteración nerviosa pendiente de valoración. Otro mártir pendiente de llevar a los altares.